Beneficios de citas en línea y las trampas

Agitación IV

2018.04.05 20:50 master_x_2k Agitación IV

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_____________________Agitación IV_____________________

“Estaré allí. Sí-” Vi una luz en la ventana de la sala y puse mi mano sobre la mitad inferior de mi teléfono celular mientras investigaba brevemente. Maldita sea, mi papá estaba en casa. Puse el teléfono en mi oreja, “Lo siento, tengo que correr. No. No. Mira-”
Cuando escuché que se abría la puerta del frente, cerré el teléfono y lo metí en mi bolsillo. Me disculparía por colgar más tarde. Definitivamente no quería que mi padre viera el teléfono. No pensaba que me prohibiría tener uno, pero desde la muerte de mi madre, los teléfonos celulares tenían fuertes connotaciones negativas. Eso, y tendría que explicar dónde lo conseguí y cómo lo pagué.
Brian me había dado tres teléfonos celulares idénticos – todos desechables – a primera hora de la mañana, y había decidido ir con él al loft en lugar de ir a la escuela. Tal como lo veía, no tenía mucha oportunidad de concentrarme en las clases con el robo del jueves ocupando mi atención además del estrés de simplemente estar allí y esperar a que aparezcan las consecuencias de haber salteado clases. Además, racionalicé, no tenía mucho sentido ir si sabía que faltaría de nuevo para ir a robar al banco. Me había prometido a mí misma que iría pasado mañana. A afrontar las consecuencias.
Pasé el día con el grupo. Rachel había salido del apartamento; los otros no especificaron por qué y no me interesaba lo suficiente como para arriesgarme a parecer demasiado curiosa al preguntar. Entonces, solo éramos Brian, Alec, Lisa y yo. Habíamos definido los detalles finales del robo y había decidido qué armas quería que Lisa le pidiera al jefe. Elegí un cuchillo de combate y una porra policial telescópica. El cuchillo serviría para emergencias y para aquellas personas que eran demasiado duras para herir con la porra. La porra, de cincuenta centímetros de largo cuando estaba completamente extendida, era para un uso más general, y ofrecía más fuerza de la que obtendría con mis puños. Lisa me había prometido que los tendría para mañana.
Después de eso, evitamos el tema del robo, por algún acuerdo tácito. No sería bueno pensar demasiado o arriesgarse a ponerse demasiado nervioso. De cualquier manera, sentí la necesidad de quemar algo de energía nerviosa, así que ayudé a limpiar el armario de almacenamiento a la hora del almuerzo, con la ayuda de Lisa y Brian. Habíamos solucionado el problema, habíamos encontrado un lugar para todo y habíamos armado la habitación con cosas que les sobraban. El material incluía un tendedero extensible, un vestidor, un colchón inflable y una mesita de noche con una lámpara adjunta. Era suficiente espacio para guardar algunos artículos de tocador, un cambio de ropa o dos, mi traje y mi equipo. Lisa pasó mucho tiempo hablando de lo que podía hacer convertir este espacio en algo mío, lo que podía comprar, cómo podía decorar, pero estaba contenta con lo que teníamos allí. Me gustaba un poco que fuera algo espartano, porque encaja con que no planeaba quedarme tanto tiempo mientras que se sentía extrañamente apreciativo de ser aceptada como parte del grupo.
Habiéndonos cansado, todos nos derrumbamos en los sofás y vimos algunas de las películas de Alec de la Tierra-Aleph[1], la Tierra alternativa con la que nuestra Tierra se había estado comunicando desde que el Profesor Haywire[2] hizo un agujero entre las realidades. Los medios de comunicación eran una de las pocas cosas que se podían intercambiar a través del agujero. Para resumir, podrías obtener libros, películas y DVDs de programas de televisión del otro mundo, si estabas dispuesto a aceptar el precio. ¿El beneficio? Pasé la tarde viendo cómo el otro universo había manejado los episodios uno y dos de las películas de Star Wars.
Realidad: todavía eran bastante decepcionantes.
Para cuando mi padre llegó, tenía chuletas de cerdo descongeladas, espolvoreadas con limón y pimienta y sentadas en una sartén, con verduras en el microondas. Cocinar era el tipo de cosa que comenzabas a hacer cuando solo tenías un padre, a menos que realmente te gustara la comida para llevar.
“Aló”, me saludó mi padre, “Huele bien”.
“Empecé la cena un poco temprano porque hay un lugar al que quiero ir, esta noche, ¿Si eso está bien?”
Trató de ocultarlo, pero pude ver un poco de decepción. “Por supuesto”, dijo, “¿Tus nuevos amigos?”
Asentí.
“Déjame cambiarme y luego te preguntaré todo sobre ellos”, prometió mientras se dirigía al piso de arriba.
Estupendo. No había tenido que responder estas preguntas anoche porque mi padre había trabajado hasta tarde. Mi mente comenzó correr tratando de anticipar preguntas y pensar en detalles creíbles. ¿Debería usar sus nombres reales? ¿O al menos, los nombres que me dieron? No estaba segura de si eso sería un abuso de confianza. Decidí usar sus nombres reales por la misma razón por la que decidí usar el mío con ellos. Simplemente prevenía los desastres si mi padre alguna vez los encontraba, lo cual era una idea aterradora, o si me llamaban.
No tenía que preocuparme que mi padre escuchara del arresto de cuatro chicos, todos los cuales tenían el mismo nombre que mis “amigos”, ya que la mayoría de ellos eran menores de edad y sus nombres se mantendrían ocultos bajo la ley. También tenía la impresión de que los tribunales no siempre desenmascaraban capas cuando los arrestaban. No estaba completamente segura de qué pasaba con eso. Parecía algo sobre lo que preguntarle a Lisa.
Para cuando mi padre había bajado las escaleras, había resuelto tratar de mantener mis mentiras lo más cerca posible de la verdad. Sería más fácil mantener todo en orden de esa manera. Eso, y odiaba mentirle a mi papá.
Mi papá se había cambiado la camisa de vestir y los pantalones de color caqui, en una camiseta y jeans. Me revolvió el pelo y luego se hizo cargo de la última parte de la cocina. Me senté en la mesa para poder hablar con él.
“Entonces, ¿qué está pasando?”, Preguntó.
Me encogí de hombros. Odiaba sentirme así de tensa cerca de mi papá. Nunca me había molestado acerca del acoso, así que siempre había sido capaz de volver a casa y dejar caer mi guardia. No podía hacer eso ahora, porque estaba que él se enterara de mis faltas a clase en cualquier momento, y mis nuevos ‘amigos’ trajeron un montón de secretos y mentiras a la mezcla también. Me sentí como si estuviera al borde de una pérdida de confianza terminal. Un error o una sola llamada telefónica preocupada de la escuela, y mi padre probablemente enloquecería, y las cosas no serían las mismas entre nosotros por mucho tiempo.
“¿Me dirás sus nombres?”, Preguntó. Puso la comida en platos y la llevó a la mesa.
“Brian, Lisa, Alec, Rachel”, confesé, “Son agradables. Me llevo bien con la mayoría de ellos.”
“¿Dónde los conociste? ¿Colegio?”
Negué con la cabeza,” quería alejarme de la escuela por un tiempo, así que tomé un autobús al centro de la ciudad para tomar un descanso. Me encontré con ellos en la biblioteca.” Verdades parciales. Realmente no se podía tomar un autobús hacia el centro de la ciudad y viceversa durante el almuerzo; lo había intentado cuando estaba evitando al trío, pero dudaba que mi padre lo investigara. Sin embargo, técnicamente me cruce con los Undersiders en la biblioteca.
“¿Van a la biblioteca a la hora del almuerzo? ¿Cómo son?”
“Brian es genial. Él es con quien he hablado más.”
“Un chico, ¿eh?” Mi papá movió las cejas hacia mí.
“¡Papá, detente! No es así”, protesté. Dudaba que Brian tuviera el más mínimo interés en mí, sobre todo porque tenía dos o tres años menos que él. Además, bueno, yo era yo. Opté por no mencionar la diferencia de edad a mi padre.
Cambiando el tema, dije, “Lisa es agradable también. Realmente inteligente, aunque no he hablado tanto con ella. Es agradable poder salir con otra chica de nuevo, incluso si ella es muy diferente de mí.”
“Si ella es inteligente, no puede ser tan diferente de ti.”
Podría haberme pateado a mí misma. No podría explicar que ella era una de los malos, mientras que yo era una aspirante a superhéroe, o exactamente cómo era ‘inteligente’. Me había arrinconado en un lugar donde no tenía una respuesta preparada, y tenía que evitar hacer eso. Buscando una respuesta, le dije: “Solo es un año mayor que yo, y ya se graduó de la escuela secundaria”. Esa era la verdad. Ella hizo trampa, pero técnicamente se graduó.
Mi papá sonrió, “Impresionante. Dime que son excelentes estudiantes que pueden servir como buenos modelos para ti “.
Podría haberme atragantado. ¿Buenos modelos de conducta? ¿Ellos? Mantuve mi compostura y me limité a sonreír y sacudir la cabeza, “Lo siento”.
“Una pena. ¿Qué hay de los demás?”
“Alec es el más joven, creo. Un poco difícil de conectar con él. Es un artista increíble, por lo que he visto, pero realmente no lo veo dibujar. Parece algo difícil hacer que se interese o se involucre en algo. Siempre se ve aburrido.” Cuando dije las palabras en voz alta, me di cuenta de que no eran exactamente ciertas. Las dos veces que había visto a Alec reaccionar ante algo había sido cuando le había gastado su pequeña broma a Brian, haciéndolo tropezar, y después de que Perra y yo estuviéramos peleando. Un toque de regodeo en su personalidad, tal vez.
“¿Y la última? ¿Rita? ¿Rachel?”
“Sí, Rachel. No me llevo bien con ella. No me agrada.”
Mi padre asintió, pero no dijo nada. Esperaba a medias la frase parental típica de ‘tal vez si tratas de mostrar interés por las cosas que le gustan’ o algún otro consejo tonto. Mi padre no me hizo eso, solo tomó otro trozo de chuleta de cerdo.
Elaboré un poco, para llenar el silencio, “Ella quiere las cosas a su manera, y cuando no lo consigue, se vuelve cruel. No sé. Ya tengo suficiente de eso en la escuela, ¿sabes?”
“Lo sé”, dijo mi padre. Fue un buen pie para que él me preguntara sobre lo que estaba pasando en la escuela, pero él no lo usó. Se mantuvo callado.
Me sentí inmensamente agradecida en ese momento. Mi papá estaba respetando los límites que yo había establecido, no presionando, no buscando más. Hizo esta conversación mucho más fácil de lo que podría haber sido, y sabía que no podía ser tan fácil para él.
Sentí que le debía algo por eso. Suspirando, admití, “Como, en la escuela. ¿La gente, eh, que me está haciendo pasar un mal rato? Como que me arrinconaron todos, el lunes. Solo, ya sabes, turnándose para insultarme. Es por eso que necesitaba alejarme y me fui al centro.” Me sentí avergonzado al decirlo, porque era lo suficientemente humillante vivirlo como para tener que contarlo, y porque se sentía tan desconectado del resto de la conversación. Pero si no lo decía en ese momento, no creo que hubiera podido.
Mi padre se quedó quieto. Pude ver cómo se componía y elegía sus palabras antes de preguntar: “¿No hay que disminuir lo mucho que apesta ser humillado así, pero no hicieron nada más?”
Levanté las cejas en interrogación mientras masticaba. Lo hicieron, más o menos, pero no pude decir ‘Usaron la muerte de mamá para joderme la cabeza’ sin tener que explicar lo de Emma.
“¿Algo como lo que pasó en enero?”, Preguntó.
Bajé los ojos a mi plato, luego sacudí la cabeza. Después de unos momentos, dije: “No. Enero fue una cosa de una vez. Desde entonces, han hecho ‘’bromas’ más pequeñas, me han molestado, pero no han repetido las actuaciones en ese frente.” Hice citas con mis dedos mientras decía ‘bromas’.
“Está bien”, dijo mi padre, en voz baja, “Es un alivio saber”.
No tenía ganas de compartir más. Uno pensaría que me sentiría mejor, después de abrirme, pero no lo hice. Me sentí frustrada, enojada, incómoda. Fue un recordatorio de que no podía tener una conversación real con mi padre como solía hacerlo. Más que nada, me sentí culpable. Parte de la culpabilidad se debía a que aparentemente había dejado que mi padre pensara que cada vez que me intimidaban, era como había sido ese día, hace casi cuatro meses, cuando las cosas habían empeorado. Apuñale un poco de grasa con mi tenedor.”
“¿Cuándo ibas a salir?”, Preguntó mi papá. Eché un vistazo al reloj digital en la estufa y noté la hora.
Me alegré por la excusa para escapar, “¿Ahora? ¿Está bien eso? No tardaré mucho.”
“¿Te encontrarás con tus amigos?”, Preguntó.
“Solo voy a ver a Lisa para tomar un café y conversar, lejos del resto del grupo”, le dije mientras me ponía de pie y movía mi plato al fregadero. La mentira fue más pesada en mi conciencia después de la conversación abierta que acababa de tener con él.
“Toma, espera”, dijo. Se levantó y buscó en su bolsillo su billetera. Me dio uno de diez, “Para el café. Lo siento, no tengo más. ¿Qué te diviertas?”
Lo abracé, sintiéndome dolorosamente culpable, luego me dirigí a la puerta de atrás para ponerme los zapatos. Estaba abriendo la puerta cuando apenas lo escuché decir, “Gracias.”
“Te quiero papa.”
“Yo también te quiero. Cuídate.”
Cerré la puerta, agarré la bolsa de gimnasia que había escondido debajo de los escalones de atrás y me dirigí a la casa en un trote ligero. Mantuve la bolsa de gimnasia baja para que mi papá no me viera llevándola.
Tomé la misma ruta general que tomé en mis carreras matutinas, en dirección este, hacia la bahía. Esta vez, sin embargo, en lugar de girar hacia el Paseo Marítimo, me dirigí al sur.
En su apogeo, cada pulgada de la ciudad había sido una metrópolis bulliciosa. Los barcos iban y venían a todas horas, los trenes llegaban para entregar los bienes que se enviarían al extranjero y la ciudad estaba repleta de gente. El extremo norte de la bahía, especialmente el área cercana al agua, estaba dedicado completamente a la industria. Barcos, almacenes, fábricas, ferrocarriles y hogares para todos los que se dedicaban a esos trabajos. También tenías al ferry atravesando la propia bahía.
El ferry era el proyecto particular de mi padre. Aparentemente, fue una de las primeras cosas que se fueron cuando la importación / exportación se secó. Sin el ferry, los Muelles se habían desconectado del resto de la ciudad, a menos que estuvieras dispuesto a conducir por media hora más o menos. Mi padre sostenía la opinión de que la falta de ese medio de transporte hacia el resto de la ciudad era la razón por la cual los Muelles se habían convertido en lo que eran hoy. Creía que, si el ferry comenzaba a funcionar nuevamente, se crearían puestos de trabajo, las personas en los vecindarios de bajos ingresos tendrían más acceso al resto de la ciudad, y la dinámica de clase baja o clase alta, sin clase media, de Brockton Bay se suavizaría.
Así que, cuando había estado tratando de pensar en un lugar que era bastante privado pero fácil de encontrar, pensé en el ferry. Probablemente podría agradecerle a mi papá por la idea.
Me acerqué a la estación y encontré un baño en desuso para cambiarme al traje.
El edificio y el ferry en sí estaban bien cuidados, al menos en el exterior, que fue una de las razones por las que mi padre pensó que le costaría muy poco hacer que las cosas funcionaran nuevamente. Aun así, ese no era el problema de la ciudad. No querían proporcionar a los adictos y los pandilleros un acceso fácil al resto de la ciudad, mientras pagaban por brindar el servicio, por la mera esperanza de _tal vez _obtener mejoras para el futuro. Por lo tanto, la ciudad mantuvo la estación y el ferry muy bonitos para cualquier turista que se alejara lo suficiente al sur del Paseo Marítimo y mantenía eternos carteles de ‘temporalmente fuera de servicio’ y ‘muy pronto en todo el edificio y en los folletos. Aparte de los reemplazos regulares para mantenerlos como nuevos, los carteles no se habían eliminado en casi una década.
Ignoré las puertas que daban al interior de la estación y, en su lugar, me dirigí hacia el patio exterior que daba a la bahía. Había algunos paneles grandes de vidrio para romper el viento, y mesas de piedra y bancos para aquellos que quieran sentarse a comer. Fue uno de los mejores puntos de vista para ver el Cuartel General del Protectorado[3] en todo su esplendor. El cuartel era una serie de arcos y agujas montados en una plataforma petrolera renovada. Incluso la plataforma sobre la que se construyó era hermosa, con bordes duros y líneas de barrido. Todo estaba iluminado por focos polarizados y contra una tenue corona de colores cambiantes, como la aurora boreal atrapada en forma de burbuja de jabón. Un campo de fuerza, siempre encendido, protegiendo a las personas que vigilaban Brockton Bay.
Cuartel General del Protectorado
“No estaba seguro si aparecerías”, una voz masculina rompió el silencio.
Me volví para mirar Armsmaster, “Lo siento. Tuve que colgar a tu recepcionista. Llamo la vida real.”
Parecía de alguna manera diferente a la primera vez que lo conocí. Sus labios estaban en una línea dura, sus pies más separados. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho con la alabarda en una mano, el palo apoyado contra su hombro. Transmitía una actitud tan diferente que momentáneamente me pregunté si era la misma persona bajo el traje.
“Tengo que pedir un favor”.
[1] Aleph, es la “A” en el alfabeto hebreo.
[2] Haywire: Caótico, loco o fuera de control. Normalmente referido a equipos electrónicos o electricos.
[3] PHQ: Creo ya lo mencioné antes, el Protectorate Headquarters.

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2014.10.20 19:56 conconvencimiento Municipales: ni solos ni bien acompañados

Pasada la efervescencia de la Asamblea Presencial, mientras digiero aún las emociones vividas a cientos de kilómetros pero sintiéndome uno más de entre los miles que estaban en Vistalegre, mientras resuenan aún en mi cabeza los cánticos y siento todavía bullir esas palabras que me sacaron lágrimas de emoción, mientras pienso que estamos viviendo algo histórico, mientras todo esto pasa… no puedo evitar sentir una inquietud que como una pesada sombra ahoga mi entusiasmo.
Estoy preocupado, mucho, hasta el desvelo. Ya lo estaba, pero tras escuchar algunas de las cosas que se han dicho durante este fin de semana, un pensamiento intrusivo se me ha instalado en la cabeza: la idea de que podemos fallar. Ni la designación por sorteo de ciertos cargos, ni el hecho de que la portavocía sea individual o colegiada, ni el voto único transferible, ni otros aspectos especialmente relevantes sometidos a debate me parecen tan importantes como esta decisión. De lo que hablo aquí es de ganar y del riesgo que asumimos al elegir una opción que podría ser no solo lesiva para nuestros intereses (los de la ciudadanía), sino catastrófica. No nos engañemos, no me refiero a qué hubiera pasado si a los americanos les hubiesen pitado los pasos de salida, por utilizar la metáfora baloncestística de Pablo Iglesias, sino qué hubiera pasado si a los españoles les hubiesen obligado a salir a la cancha con los ojos vendados. Eso es, el desastre.
El grupo promotor había demostrado poseer en todo este tiempo una visión estratégica insuperable. Claro que no son infalibles, pero una vez que nos habían traído hasta aquí, creo que se habían ganado el derecho a concederles el beneficio de la duda. Por eso me tranquilizaba saber que estaban en total desacuerdo con la posibilidad de que Podemos “se la jugara” en las próximas municipales. ¿Por miedo al pueblo? No seamos melodramáticos. Por mero sentido de la responsabilidad. Porque una cosa es que seamos lo suficientemente realistas como para pedir lo imposible y otra muy distinta que seamos unos inconscientes y desaprovechemos una oportunidad histórica para transformar radicalmente este país. Recordemos: el cielo por asalto.
Las ventajas de acudir a esta cita en solitario se me aparecían, y se me aparecen, insignificantes, al lado de los enormes riesgos que conlleva para el proyecto. No voy detenerme demasiado hablando de la posibilidad de que arribistas, tránsfugas y trepas de toda laya se infiltren entre nosotros.Tampoco voy a exponer aquí las dificultades que supone preparar en seis meses una candidatura solvente, un programa eficaz y eficiente que tenga en cuenta aspectos como la financiación o la preparación de documentos técnicos que afronten la compleja problemática de nuestros ayuntamientos. Ni lo que supone movilizar al electorado, “vender” Podemos a esta escala en tan poco tiempo, sabiendo que nuestra implantación es especialmente urbana y crece de un modo directamente proporcional al nivel formativo de los ciudadanos. Todas estas son dificultades que podrían salvarse. Al fin y al cabo, sin una audacia inédita en la historia de nuestra democracia Podemos no habría llegado a ser nunca lo que es.
Voy a partir, pues, de la base de que somos capaces de hacer en seis meses lo que nunca nadie hizo en la historia de la política no ya española, sino mundial. Ahora bien, ¿cuál es la recompensa que nos espera al final del camino? Hagamos unas cuentas rudimentarias. Por mucho que sigan fundándose círculos, difícilmente van a poder surgir los suficientes como para cubrir una cuarta o tercera parte de los ayuntamientos del país. ¿Y en qué porcentaje de estos ayuntamientos, seamos realistas, Podemos va a poder aspirar a gobernar en mayoría? Cuando llegue la hora del recuento, descubriremos que Podemos ha sacado unos resultados espectaculares para una formación con un año y medio de vida que solo ha presentado listas en un x% de municipios, pero la lectura que harán los grandes medios y, no nos engañemos, buena parte de la ciudadanía, es que somos un partido minoritario. La cuarta o quinta fuerza del país. ¡Y esto a seis meses de unas elecciones generales! Qué vitola de partido ganador es esa. Por no hablar del efecto desmoralizador que podría causar entre muchos simpatizantes e incluso en el seno mismo de Podemos.
Porque luego está la gobernabilidad… Proyectémonos unos meses. Podemos ya está en cientos de ayuntamientos, gobierna incluso en unos cuantos, pero su nivel de exposición se ha vuelto excepcional. ¿Sabéis esas miras telescópicas con las que el rey mataba los osos que le ponían drogados por delante, no? Pues eso va a ser nada al lado de los pelotones de fusilamiento en el muro de la opinión pública en los que nos van a colocar. No va a hacer falta que nadie cometa ningún gran error, bastan un par de pactos “extraños”, algunas declaraciones sacadas de contexto y, en definitiva, todo aquello que amplificado desde el altar de la prensa castuense será voceado, para que buena parte de nuestro trabajo se vea seriamente afectado. ¿O no somos conscientes de lo que ya está pasando? ¿Leísteis ayer el editorial de El País? ¿Habéis leído los periódicos esta mañana? ¿Habéis visto las tertulias de televisión? Yo sí, pues soy uno de esos millones de españoles a los que desgraciadamente les sobra tiempo como para dedicar la mañana de un lunes a hacer cosas tan improductivas como esta. Y en todos sitios el mensaje central es el mismo. Que si Podemos ya es casta, que si ya estamos “suavizando” el programa, que si el providencialismo de Iglesias, que si la división… A nadie, salvo honrosísimas excepciones, le interesa buscar la verdad. Nadie parece dispuesto a reconocer lo que, con errores y aciertos, de hito democrático supone lo que está pasando. Así las cosas, ¿qué va a ocurrir cuando dispongan de material “objetivo” susceptible de ser utilizado? ¿Vamos a cometer la ingenuidad de pensar que el “pueblo” es suficientemente sabio como para no caer en la manipulación? Qué parte de ese pueblo conoce las entrañas de Podemos, lo que se hace en esta plaza, el trabajo de los círculos… Qué parte de ese maltratado pueblo sabe lo que es appgree.
E insisto, ¿todo para qué? Si pensamos que las competencias en Sanidad, Educación, Igualdad, Medioambiente, Servicios Sociales…, dependen principalmente de las autonomías y del Estado, me pregunto: ¿realmente no podemos esperar? Se me quedó grabado lo que dijo uno de los ponentes durante la pasada Asamblea: es que en muchos pueblos no podemos soportar por más tiempo a los caciques. ¡Claro! La gente decente ya está harta de señoritos y gamonales. ¿Pero realmente pensamos que Podemos va a desbancar a esos politicastros que han gobernado durante décadas con el apoyo y la connivencia muchos de sus vecinos porque sí? No, podremos arañarles unos votos, a lo mejor un buen cacho, al PSOE e IU, y entrar honrosamente a formar parte de la oposición, a gobernar en coalición (¿con quién?), o a levantar algún bastón de mando. A lo mejor hasta damos la campanada en alguna gran ciudad. ¿Y para ese viaje necesitábamos estas alforjas? Comparto el entusiasmo, el sentimiento de urgencia. ¿Pero por qué no empezar a trabajar a nivel municipal desde ya para ganar primero las elecciones autonómicas y generales al tiempo que creamos círculos potentes que fiscalicen la labor municipal y se preparan para gobernar en miles de ayuntamientos en 2019?
Porque creo en la capacidad de Podemos para cambiar este país, ni siquiera la fórmula de ir acompañados, aunque sea bien acompañados, me satisface. No hablaré de los casos que más conozco, porque no tienen por qué ser representativos del resto. Pero me resulta verdaderamente difícil contemplar cómo pudiera evitarse que los “Ganemos” u otras plataformas semejantes no terminen convertidos en “sopas de siglas”. Temo que Guanyem Barcelona no representa lo que está pasando en muchos otros lugares, donde estas organizaciones están ya hablando en nuestro nombre –haciendo copy-paste de nuestros borradores, cómo no– al tiempo que son patrimonializadas por partidos como IU, lo que no apunto como crítica sino como un hecho constatable dentro de la línea de convergencia impulsada con esta formación. Esto es, ¡lo viejo con un traje nuevo! E incluso en aquellos casos en que sean plataformas verdaderamente ciudadanas que hagan suyo ese mensaje de “centralidad”, de unidad popular que nos inspira –y no sean versiones de inspiración frentepopulista– no veo de qué modo Podemos pueda integrarse siendo y no siendo al mismo tiempo Podemos ni cómo la ciudadanía va a poder saber con claridad qué es lo que está votando. Lo que a nosotros nos resulta tan evidente no es tan sencillo de hacérselo comprender a mucha gente que solo ha conocido los métodos de la vieja política. Con una dificultad añadida. Que los círculos de Podemos que se organicen para concurrir masivamente a las elecciones municipales de 2019 se encontrarán con el insólito hecho de que algunos de sus compañeros ya estarán gobernando. ¿Cómo se hace oposición uno a sí mismo?
Cuando hablo de no concurrir a estos comicios no considero que haya que coartar la libertad de los círculos, a los que habríamos de tratar como menores de edad. Podemos son sus círculos. Por eso no apelo a ningún Consejo Estatal para que tome esta decisión; simplemente apelo a la madurez de esos mismos círculos que con las más nobles intenciones quieren empezar a dar ya la batalla y animo a que el “intelectual colectivo” reflexione, debata, y ponga por encima de todo el bien común. Dejemos de demonizar palabras como “eficacia” o “estrategia”, que no son negativas en sí mismas. A diferencia de nuestros adversarios políticos nosotros sí hemos leído a Aristóteles para saber que la inteligencia y la valentía son condiciones esenciales de los ciudadanos de la República, pero también a Maquiavelo –a este ellos se conforman con aplicarlo– para saber que a veces lo que parece virtud es causante de ruina. No vivimos en la Ciudad Ideal, sino que tenemos que empezar a construirla entre todos. Soy consciente, por supuesto, de que existen decenas, acaso cientos de círculos preparados para emprender esta lucha a nivel municipal. Como también sé que disponemos de un “capital humano” abrumador, como se demostró en Vistalegre, donde únicamente pudimos ver la punta del iceberg de Podemos. ¡Qué orgullo! Pero se trata de ganar la guerra y no algunas batallas. Alguien dirá: ¿entonces, qué propones? ¿Que nos borremos? Pues sí y no. Sí a que nos borremos de una cita que no hemos elegido y que nos viene mal, muy mal. Y no, porque si queremos trabajar para mejorar nuestros pueblos, lo único que tenemos que hacer es hacerlo. ¿Es que no hay por dónde empezar? Estemos con las mareas y plataformas ciudadanas, fundámonos con los movimientos sociales, colaboremos con iniciativas de voluntariado. ¿Cómo que no podemos transformar ya nuestro entorno? ¿No es esto precisamente lo que venimos haciendo desde hace años? ¿No somos en muchos casos esa misma gente? Y, mientras, en paralelo empoderemos nuestros círculos, hagámoslos verdaderamente abiertos, plurales, transversales, saquemos las asambleas a la calle, reunámonos con los vecinos, hagamos oposición desde las plazas, desde los medios de comunicación, desde las redes sociales, en los bares… Cuando ganemos las generales y empecemos a transformar este país, quién duda de que la nuestra va a ser una marea imparable que teñirá de morado cada rincón de España.
Creía que el grupo promotor compartía a grandes rasgos este diagnóstico. En este sentido quería pensar que la participación de Podemos a través de diferentes “alianzas” de cara a las municipales que impulsaban, era considerada como una especie de “mal menor” encaminada a satisfacer a las “bases” –a aquellos que piensan, y sé que sois miles, que no hay que dejar pasar la oportunidad–, pero que ni siquiera era un ofrecimiento realmente sentido, y desde luego mucho menos prioritario. Una especie de cesión también “táctica” aunque de orden interno. Pues seamos honestos: quién puede dudar de que si Pablo Iglesias pudiera le daba una patada a las municipales y las mandaba a mayo de 2016. En ese caso, esta sería la menor de sus preocupaciones. O de que si no hubiera generales hasta dentro de dos años tampoco esto sería motivo de discusión. Pero el calendario es el que es. Por eso no pude contener mi asombro convertido más tarde en enorme inquietud cuando en el tramo final de la Asamblea descubrí que “Claro que Podemos” abría la mano en este punto con un discurso marcadamente ambiguo. La frase parece haber pasado desapercibida. Algunos, incluso, han hecho una lectura totalmente opuesta. Me refiero concretamente a este pasaje de la intervención de Íñigo Errejón, quien a la pregunta “¿Qué sucederá en municipios donde no existan candidaturas ciudadanas como Ganemos?”, respondió: “En esos sitios, se llamen como se llamen, Podemos va a estar presente construyendo candidaturas municipalistas”. Para terminar apuntando, poniendo el ejemplo del gran esfuerzo realizado durante las Europeas: “Vamos a levantar miles de candidaturas para las municipales (…) que son la primera batalla para hacer irreversible el cambio político en nuestro país.” Es decir, que rendido este último dique, y a menos que maticen o reculen más tarde, está claro que el Podemos de Iglesias está dispuesto también “a jugársela” en las municipales, pueblo a pueblo, pero sin haber articulado un proyecto global que contribuya a reformar profundamente este nivel institucional. Esto es, como una legión de quijotes lanzados contra molinos de viento.
Desconozco si este giro obedece a la presión ambiental, al intento de desembarazarse de las críticas al supuesto personalismo de Pablo Iglesias o a una reflexión más profunda por parte del grupo promotor. Y está bien. Tal vez esto sea “transaccionar”. Pero aunque respete, como no podía ser de otro modo, la decisión de la mayoría, creo que consensuar un error equivale a dejarle el campo libre al adversario.
Ni que decir tiene que puedo estar equivocado. ¿Puedo yo tener razón frente a tanta gente comprometida e inteligente? Es harto improbable. Pero lo veo tan meridianamente claro, y perdonadme que necesite tantas palabras para explicarlo, que debía decirlo. Que las municipales son una trampa mortal. Que nuestros adversarios están esperando que demos ese paso. Porque una cosa es la guerra, estimado Pablo, y tú eres un mariscal, y otra la guerra de guerrillas. Y aquí, siento recordarle con cariño al profesor Monedero, no tenemos tampoco nada que hacer esta vez. No de momento. La fontanería del poder municipal es endiablada. Y mientras no hayamos acabado con quien financia al ejército que viene a emboscarnos, mientras el miedo no haya cambiado verdaderamente de bando, hay batallas que es mejor dejar pasar.
Tenemos manos suficientes para derribar la estaca. Pero hay que saber cómo tirar.
Concentrados y todos a una… ¡sí que Podemos!
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