Disminución de citas en línea

¿Dónde esta el “Bravo Pueblo”? A propósito de la supuesta “pasividad social” venezolana.

2016.06.29 18:36 RafaBwn ¿Dónde esta el “Bravo Pueblo”? A propósito de la supuesta “pasividad social” venezolana.

Primero, una cita de Gustave Le Bon:
La masa es siempre intelectualmente inferior al hombre aislado. Pero, desde el punto de vista de los sentimientos y de los actos que los sentimientos provocan, puede, según las circunstancias, ser mejor o peor. Todo depende del modo en que sea sugestionada.
Esta premisa sintetiza uno de los principios fundamentales de la sicología de masas, por lo que nos parece útil tomarla en cuenta para buscar respuesta a una pregunta que copa el imaginario colectivo del país: ¿Dónde esta el bravo pueblo? La pertinencia de la duda sobre lo que ha sido capaz de tolerar y aceptar la mayoría de lagente, (por muchísimo menos de lo que hoy pasa fue defenestrado el extinto presidente Carlos Andrés Pérez, quien por ejemplo, aumento la gasolina en 50%, y Maduro en un 6.000%), concita una reflexión política e intelectual honesta, pero también estratégica para el movimiento opositor venezolano. Hoy la cultura democrática del país, pugna (en las mas adversas condiciones de desventaja y ataque de la cúpula que se aferra al poder), por una salida constitucional, electoral y pacifica a través de la convocatoria del referéndum revocatorio.
Tomando en cuenta el enfoque sicosocial de Le Bon, resulta obvio que Chávez nos acostumbró a sentirnos “masa”; condicionando la conducta individual signada por la posesión de derechos que no cejaríamos ante el poder, hoy “difuminados” en las colas, el aceptar comprar lo que el gobierno imponga, y resignarnos ante la escasez de medicinas, entre otras afrentas a nuestra dignidad humana.
¿Cómo hemos llegado a esto?, bueno por asumir una asimilación a la conformación de la muchedumbre, que nos limita a sobrevivir de cualquier forma posible ante las terribles carencia y humillaciones a que nos somete una visión totalitaria del estado, que se ha hecho omnipresente y omnipotente, aunque terriblemente irresponsable e ineficiente. Entonces ese pueblo devenido en “masa”, según Le Bon: “Intelectualmente inferior al hombre aislado”, no puede ser asimilado a la aberración conceptual de Pico de la Mirándola, quien afirmo: “la turba es indigna de llevar el peso de la sabiduría”. No, simplemente el común de nuestra sociedad asumió como “natural”, (siendo un anti-valor); el depender de un Chávez que inteligentemente se vendió cual generoso dispensador de todo tipo de asistencialismo, regalía, dádiva y “protección”, en el símil subconsciente del que idealiza a un padre como sustituto liberador de su responsabilidad por el trabajo, la productividad y autosuficiencia, emprendedora y honesta, a cambio de enajenar su voluntad al designio de su bienamado benefactor; siempre que le “pagara” con su voto.
No obstante Chávez, al poner bajo su egida personalista y autocrática la institucionalidad, el equilibrio del poder y el ejercicio de la ciudadanía activa, plural, diversa y autónoma, sembró; el germen que hoy carcome acelerada e inexorablemente su “legado”. Vale decir, tuvo éxito en convertir en su activo político la voluntad popular de cambio que venia siendo vulnerada por la “enfermedad” inoculada a la sociedad venezolana, por parte de un estatus quo bipartidista, elitesco, y por decir lo menos, apartado de su responsabilidad de gobernar, para, con; y por el pueblo, pero; fracaso en darle sustentabilidad perdurable, al dispendio, la demagogia y a la dádiva rentista como modelo del estado social, y menos de derecho. Ahora bien, era sicosocialmente justificado que una gran mayoría de la gente pensara así. La descomunal y directa transferencia de recursos que fluyeron por las misiones hacia los sectores mas pobres y excluidos, unido al reparto de bienes y servicios a los cuales la gente común había perdido su acceso, no solo crearon la ilusión del “paraíso terrenal Chavista” sino que efectivamente generaron un sostenido crecimiento del PIB, y por ende de la economía, (aunque inútil, como hoy se prueba, para propiciar desarrollo integral, sostenido y medible) consecuencia lógica de haber puesto en manos de una población con muy poca o ninguna capacidad de compra, una disponibilidad financiera que expandió enormemente la demanda de bienes y servicios. A ello hay que agregar la oferta pública de alimentos subsidiados, variados y abundantes, que mantuvieron a raya durante varios años el índice inflacionario; hasta que llegó la desaceleración de la economía globalizada, ( y su impacto en la disminución de la demanda de petróleo), lo que hizo caer la absorción de un recurso energético por economías estancadas, si acaso no en recesión; forzando los precios a la baja, siendo esto, y no la malquerencia del imperio, lo que “mando a parar” la fiesta populista financiada con el “kino petrolero” a precios por encima de los 100 dólares el barril. Ahora; triste y dolorosamente presenciamos y sentimos, la tragedia socioeconómica que se ceba contra los mas pobres, quienes atónitos, incrédulos y sin “ostentosa reacción de rebeldía”, sufren en carne propia, (aparentemente resignados) el final de la orgia populista financiada con los “petrodólares”. En realidad no es tan así. Deliberadamente puntualizamos, “ostentosa reacción de rebeldía”, puesto que al observar la dinámica del hecho social que signa a la Venezuela actual, (apelando a Le Bon), el colectivo “puede según las circunstancias, ser mejor o peor. Todo depende del modo en que sea sugestionado. Esa sugestión en nuestro caso, se alimenta de una matriz de opinión gigantescamente mayoritaria por el cambio, y esta marcando un estadio de sublevación contestataria que el régimen de Maduro no acepta como realidad tangible por su desconexión con el común de la gente, Prefiere aferrarse a la zona de “confort moral” que le proporciona su dogma comunista/totalitario, o simplemente asume el mas craso y ostensible desplante, a elementales principios de solidaridad y acción de auxilio para con los humanos máxime si además son sus compatriotas. La terca, inexcusable y cruel oposición a recibir ayuda humanitaria internacional con alimentos y medicinas, así lo demuestra.
¿Porque no se siente al bravo pueblo como ocurrió en el “caracazo“. Bueno porque el caracazo si fue una “ostentosa reacción de rebeldía”, (cualquiera que hayan sido sus motivaciones, características o consecuencias sufridas), fundamentalmente por tres componentes sustantivos: a): se produjo en la capital de la república, b): fue masivo durante muchas horas producto de la falta adecuada y consensuada respuesta institucional (se apelo a la peor formula, cual fue sacar al ejercito a reprimir) y c): recibió una cobertura mediática (nacional e internacional) amplia en “tiempo real”, por tanto impresionante. Pero eso no quiere decir que se extinguió el espíritu contestarlo de nuestra conciencia democrática; por el contrario esta en la calle, por un lado en la actitud valiente y arriesgada de figuras y personalidades políticas de la MUD y sus partidos, y en cuanto a la gente humilde, incrementado, agresivo y cada vez mas constante; solo que en el contexto del protagonismo anónimo, sectorial y vecinal. Disperso geográficamente si; Pero no por ello menos explosivo y peligroso, para la estabilidad del régimen.
Esta modalidad de rebeldía, viene siendo aupada por un voluntarismo ciertamente desarticulado, precisamente por ser una explosión social que surge como tsunami soterrado, nacido en el silencio de la rabia, de la indignación ante la falta de que se les reconozca como aquellos que llevan la peor parte en este colapso social. Que están reaccionando incluso, con una determinada dosis de violencia ante lo que sienten como burla; cuando se les invoca en todos los medios oficiales, como el pueblo feliz que se mantiene firme con la revolución, y Maduro; lejos de estrechar la empatía emocional mediante la comprensión y consuelo por su padecimiento, y en vez de tomar medidas reales de solución, opta por el desplante que desdeña la enormidad de la tragedia que se padece. La soberbia política y tozudez de Maduro raya en el suicidio; y cuidado, puede herir mortalmente la vigencia del proyecto político chavista, cuando perfectamente pudiera tener un futuro en la escena política venezolana.
De otra parte un segmento (aun importante) del “bravo pueblo Chavista”, se resiste a admitir que se equivocó, (actitud humanamente explicable por cierto), apelando a la expresión de que “con Chávez no pasara esto”; pero respecto de Maduro y su elitesco séquito de co-gobernantes militares, ese mismo chavismo los quiere “fuera ya”; y por eso se suma, (cuidado y con la vehemencia del que se siente traicionado por el heredero con quien se pierde todo lo que “Chávez nos dio”), protagonizando protestas populares y saqueos en casi todo el país. Y en todo caso, los chavistas que se mantienen pasivos, (tal cual advirtió Petkoff) espera en la bajadita a Maduro para castigarlo con el revocatorio. Porque no es la MUD quien enciende la llama social; es el hambre.
Ahora bien, hay que asumir la orientación política de esa convulsión social. No cabe dicotomía para la dirigencia de la MUD y los partidos, entre hacer lo que conviene, por encima de lo correcto. Lo advertimos porque pueblo saqueando comercios y empresas, (que son igual victimas del “holocausto” económico que sufrimos todos), es una distorsión y despropósito a los finen de la lucha por el restablecimiento de nuestra democracia. Esta obligada la MUD en generar estrategia política y comunicacional, para que Nicolás Maduro no se escape o diluya de su responsabilidad, como “el” factor determinante de la crisis.
Debe salirse al paso con el discurso, mensaje y acción; de manera clara y contundente, a la pretensión manipuladora del PSUV y el gobierno de satanizar a los productores, industriales y comerciantes como maléficos autores de la hecatombe económica que nos arruina. La protesta hay que orientarla, porque las crisis económicas, por su solo dinámica, no garantiza la caída de los gobiernos; es la ingobernalidad política que mana de la rebeldía de las sociedades en el ejercicio pleno de su soberanía, quien lo logra.
Vale decir que la solución no es atentar contra abastos, bodegas y panaderías de barriadas que sobreviven a duras penas, sino el producir un cambio profundo en la conducción del estado, su economía en el marco de la restitución constitucional. Por eso es igualmente irresponsable la conseja de “meterle fuego a la llama social”, sin importar la perdida de vidas y destrucción de bienes materiales, solo para que “maduro caiga”.
La historia ha probado que ante el caos y la anarquía, la respuesta es el fascismo y la dictadura. Por eso la MUD no puede apartarse de la línea política de la salida constitucional, electoral y pacifica, aun a despecho de los “radicales de verborrea”. Además todos los estudios revelan que así lo quiere la inmensa mayoría de nuestros compatriotas. Ahora; que la insensata y evidente incompetencia de Maduro, para asimilar y comprender como es; que es, y de que manera se ejerce la política, lleve al país a la sima de la barbarie y la represión, por solo mantenerse con su cúpula en el poder, comportará una aceleración de su salida del poder, no su preservación.
Agregamos para refrescar el análisis un dato histórico por demás interesante: José Vicente Emparan, aceptó la realización y resultados del “revocatorio” del 19 de Abril de 1.810; que ante el unánime “no lo queremos” del pueblo, pronuncio su celebre: “pues yo tampoco quiero mando”. Al contrario del Capitán General Emparan; quien quedo en el episodio mas como “demócrata” que déspota; Maduro “si quiere mando” aunque sea a costa del sufrimiento y la destrucción; que el mismo ha desatado contra el pueblo venezolano.
Finalmente propongo como iniciativa a ser discutida, manejar el concepto “Devuélveme a Venezuela”, no en la acepción rogatoria, sino desde la exigencia imperativa, por ser el revocatorio la vía para que se nos devuelva (hoy secuestrada) la Venezuela de la cual todos disfrutábamos y que perdimos. Es decir, convertir este concepto en una causa pro revocatorio.
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